Por Rómulo Pardo Silva***

La posición de algunos políticos, intelectuales y analistas es concebir y aceptar que las acciones inconsecuentes con los principios, los atropellos al derecho, son exclusivas para las patronales y sus políticos.

Si los actores del cambio son víctimas de injusticias, de actos ilegales, tienen en cambio a su favor los principios, estar sin manchas. La plena justificación para la protesta.

En Chile la ministra de derecha de Cultura exigió la renuncia del director del Museo Histórico Nacional y los funcionarios la criticaron exigiendo la revocación de la medida(*).

Se abrió una exhibición, “Hijos de la Libertad: 200 años de Independencia”, junto al Presidente Allende se mostró al criminal jefe de la dictadura desatada en 1973. La foto del general iba acompañada de la frase “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad”.

La asociación de funcionarios respondió con un principio: “No aceptamos ni la censura ni la autocensura. La cultura y el patrimonio son libres”.

“El silenciar nuestro pasado, el negar nuestra historia como país, es desconocer nuestro presente y peor aún nuestro futuro, sin permitir la realización de un espacio de pensamiento crítico para mejorar como sociedad aprendiendo de hechos tan crueles como los sucedidos en tiempos pasados”.

Para dar claridad de su progresismo la organización declaró “nuestra absoluta condena a las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar encabezada por el autor de la frase que ha generado esta situación institucional y que marcaron trágicamente nuestra historia con horribles crímenes y la instauración de un régimen de facto y de terror”.

Si la dictadura faltó a la ética, la asociación no.

En Venezuela Maduro afirmó que si un gobierno entregara las riquezas del país a Estados Unidos tomaría las armas. En medios alternativos hubo silencio de censura. El pueblo podría perder la batalla si el ejército fuera antichavista; pero no dar batalla porque es chavista. Sería traicionar los resultados democráticos del mismo modo como lo hacen los poderes occidentales.

En Nicaragua se hizo una gran protesta popular contra el gobierno antiimperialista de Ortega. Los agentes de la CIA estaban y siguen operando. Varios analistas consecuentes fueron muy duros no solo por la represión que hubo.

No es socialista, es un régimen populista en el país más pobre de la región que tiene paz por el control no democrático de la población. Sus artículos doctrinarios servían, sirven, para su caída y el ascenso de un gobierno proimperialista.

‘La cultura y el patrimonio son libres’ levantaron los funcionarios. El discurso de una dictadura tiene derechos. Es el respeto a la ética progresista aunque maten, desaparezcan, torturen, censuren.

Referencia

(*)  El Mostrador http://www.elmostrador.cl/cultura/2018/05/11/escala-conflicto-en-el-museo-historico-nacional-por-imagen-de-pinochet-funcionarios-rechazan-despido-de-su-director-y-cuestionan-censura/

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.


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