Por Carlos Andrés Ortiz ***

Bajas sensibles en las producciones de petróleo y gas, con consecuentes aumentos de las importaciones, las que “por casualidad” favorecieron mayoritariamente a Shell, empresa que “por casualidad” tuvo uno de sus personeros y accionistas en el Ministerio de Energía de Argentina.

Falta total de controles estatales en las operaciones de exportaciones e importaciones de hidrocarburos, permitiéndose exportaciones temporarias con importaciones posteriores vinculadas, y en todos los casos, “libertad” total a las corporaciones petroleras y gasíferas, para cobrar los importes de las exportaciones, fuera del país, de forma tal que Argentina queda sin los hidrocarburos y sin las divisas correspondientes, en un calco de operatorias de los nefastos años ’70, cuando los extranjeros exprimieron nuestras reservas de petróleo y gas, para “hacer caja”.

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Cancelación total sin motivos reales valederos, de obras de importancia estratégica y de alto valor energético, como en los casos de Atucha 3, las dos grandes hidroeléctricas en el Río Santa Cruz (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), Chihuido 1, y paralización de la Central Carbonífera de Río Turbio, pese a contar con todo el equipamiento y la obra casi terminada.

Frenos y ataques presidenciales y mediáticos, a la producción nacional de carbón, lo cual tiene por clara finalidad desmontar un sector competitivo para el oligopolio petrolero – gasífero, y a la vez despoblar La Patagonia, lo cual es funcional al proyecto de disolución nacional que bajo cuerda opera el actual gobierno neoliberal, que se mofa abiertamente de todos los principios de Soberanía Nacional.

A la vez, se paralizó todo el Plan Nuclear, con ahogos presupuestarios, que si no se corrigen pronto, implican la muerte de dos centrales más ya proyectadas, del proyecto CAREM de una central modular en construcción, del cierre de la Planta Industrial de Agua Pesada (insumo básico de nuestras tres centrales en operación y gran logro tecnológico que quieren destrozar) y la desarticulación de un sector clave para nuestro desarrollo tecnológico.

Cancelación del Proyecto GasNea para Misiones y Corrientes, con la apatía total de “las dirigencias” de ambas provincias, incluidos sectores empresarios, sindicales, intelectuales, catedráticos, y por supuesto, políticos.
Ventas innecesarias y solo para “hacer negocios” y “cumplir dogmas liberales de Estado ausente”, de varias centrales termoeléctricas nuevas, eficientes y con largas vidas útiles por delante.

Falta total de planificación energética, bajo el falso dogma que “el mercado todo lo soluciona”.

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Eso es la antesala probada del caos energético total. Ningún país serio deja de planificar a mediano y largo plazo.
Desmanes socio económicos perpetrados con los incrementos alevosos e impagables de las tarifas de servicios públicos y de los combustibles, todo para facilitarles beneficios descomunales a los grupos de poder económico concentrado, hoy con representantes directos en el gobierno nacional. Esas hiper utilidades no se están utilizando para realizar inversiones, sino que en su mayoría se distribuyen como dividendos o son fugadas al exterior.
Se desperdicia el potencial de desarrollo que implica el mega yacimiento de Vaca Muerta, convirtiéndolo en una producción únicamente primaria, con poco efecto multiplicador nacional y casi nulo efecto industrial, orientando su producción a la exportación, facilitando la fuga de divisas que ni necesitan liquidar en Argentina.
La explotación del estratégico litio, el “petróleo” del futuro para muchas aplicaciones, en vez de planificarlo como un proyecto industrial, y con alianzas estratégicas con nuestros otros dos vecinos que tienen grandes yacimientos (Bolivia y Chile), se está implementando como otro rubro de explotación primaria, equivalente a exportar soja en bruto, en vez de procesarla en Argentina.

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Y con casi nula participación nacional.

El importante sector agro industrial de los biocombustibles está languideciendo, a consecuencia de los proteccionistas cierres de los mercados de la Unión Europea (en este caso como represalias por el “atrevimiento” de renacionalizar parcialmente YPF) y EEUU. La obtusa política de apertura total de importaciones, sumada a la genuflexa postura de sumisión ante las Potencias Atlantistas, nos deja inermes ante estas agresiones económicas, y están

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destruyendo un importante sector productivo que partiendo casi de cero se transformó en uno de los más importantes del mundo, en el transcurso del anterior gobierno de orientación económica keynesiana, o si se quiere de capitalismo de Estado.

El listado no se agota.

Debe señalarse que es una constante de los gobiernos liberales que ha padecido nuestro país en toda la historia (desde que los combustibles y los servicios públicos tomaron importancia, o sea desde las dos últimas décadas del siglo XIX), el conjunto de prácticas leoninas contrarias al interés nacional y de prejuicios falaces, instalados como “hechos correctos” y repetidos como “verdades asumidas” por los medios concentrados de comunicación al servicio de esos factores de poder antinacionales. Seguidamente se detallan las más alevosas falsedades y perversas prácticas antinacionales, relacionadas con el Sector Energético.

  • ​Contra toda lógica, los liberales consideran a La Energía (y los insumos energéticos) como simples bienes y servicios comunes, burlándose de su irreemplazable valor estratégico. Esto a contramano del criterio imperante en todo país con criterio y noción de Grandeza Nacional.
  • Buscan imponer “costos” y precios internacionales, con la falaz excusa de “la eficiencia” y otras mentiras similares, para maximizar en forma alevosa las ganancias de las corporaciones, mayoritariamente extranjeras, que operan en el sector.
  • ​Los costos reales son los vigentes en nuestro país, por lo general mucho menores que los internacionales, pero eso es cuidadosamente omitido y escondido por los voceros de las corporaciones energéticas transnacionales y sus operadores locales.
  • ​Presionan para excluir al Estado Nacional, para evitar toda regulación del sector que pueda impedir prácticas oligopólicas y acciones abusivas contra los usuarios – consumidores argentinos.
  • ​Desde que se impuso el neoliberalismo en Argentina, durante el infame “proceso”, se implementó un achicamiento general de la economía, lo cual significó disminuir los consumos de energía, con el objetivo de generar “mayores saldos exportables”, solo para las fugas de divisas. Eso se acentuó en los años de la cleptocracia neoliberal, posteriores al “proceso”, y se está exacerbando en forma desmesurada en el actual período presidencial.

Tal es la breve y sin duda incompleta síntesis de los profundos desarreglos intencionales que está perpetrando el neoliberalismo, llevándonos a los empujones, agresiones y amenazas concretas, al feudalismo campero del siglo XIX, hoy en versión remozada con las nuevas oligarquías, dentro de las que se destacan los de las finanzas y de la especulación improductiva, que proliferan cuan un cáncer que está destrozando a Argentina y llevándonos a la vez a la disolución nacional.

Mientras tanto, el grueso de los patrioteros de bandera como buenos colonizados mentales en grado superlativo apoya los desmanes,

​​y amplios sectores de la clase media anestesiada sigue copada por los mercenarios de la incomunicación; todo con complicidades políticas, judiciales, sindicales y de “dirigencias” de todo pelaje.
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​Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos