Por José Luis Callaci   ***

Tras el Golpe de Estado de noviembre, perpetrado por la extrema derecha boliviana con el auxilio de los dos altos mandos militares y la policía, el Gobierno legítimo en ejercicio,  fue derrocado y ante inminentes riesgos de eliminación física sus máximos representantes,  el Presidente Evo Morales y el Vicepresidente Álvaro García se vieron obligados a ir al exilio, al igual que otros altos funcionarios del gobierno.

Se repite así otro de los tantos episodios de destitución, por medio de la fuerza, de gobiernos democráticamente elegidos que no son del agrado de las oligarquías criollas ni de quienes siguen aún empeñados en aplicar la Doctrina Monroe en países considerados traspatio en los más oscuros designios geopolíticos de la gran potencia del norte. Esta vez argumentando un supuesto fraude electoral que nunca pudo ser demostrado. Movieron una vez más las piezas claves de quienes orquestaron y luego fraguaron las más sangrientas dictaduras genocidas en la América Latina y Caribeña.

Sin ningún tipo de miramientos y atropellando todas las disposiciones que dicta el orden jurídico en caso de acefalía en la Presidencia se coloca en el palacio de gobierno,  en calidad de Presidenta interina, a una figura desconocida como lo era entonces la diputada Jeanine Añez, esto mientras se convocaba a nuevas elecciones lo más antes posible afirmaban, muy probablemente por el enorme y manifiesto malestar que este Golpe suscitó en la escena internacional.

Como era previsible en toda acción de este tipo el propósito principal no varía, sigue siendo el mismo: impedir que los destituidos por la fuerza no regresen al poder político para continuar impulsando reformas conducentes a una mayor justicia social e independencia económica y a un pleno goce de la soberanía, por Caminos Propios de Desarrollo y no impuestos.  Es lo que ha estado y sigue estando presente en la agenda de todos los Golpes de Estado y en Bolivia no ha sido la excepción. Las tareas asignadas por parte de quienes pensaron, programaron y ordenaron este Golpe van saliendo a la luz pública y se exceden en mucho al inicial falso mandato.

El Gobierno golpista,   luego de extender la fecha inicial establecida para realizar las elecciones y de postular como candidata a la Presidenta de facto, las suspende debido a la pandemia y se resiste a fijar una nueva a la par de tratar de impedir que la candidatura del MAS, fuerza política mayoritaria en Bolivia se presente en las elecciones.  Se ve solo obligado a aceptarlo debido a un acuerdo logrado entre tres las fuerzas políticas que conforman una holgada mayoría del electorado boliviano,  representada por Luis Arce, candidato del MAS, Carlos Mesa, candidato de Comunidad Ciudadana y Jorge Quiroga, candidato por la alianza Libre 21.

Como resultado de este acuerdo el Tribunal Nacional Electoral fija para el 6 de septiembre la fecha definitiva para la realización de elecciones.  Qué pasará en adelante está por verse. Lo cierto es que las encuestas le dan al partido MAS representado ahora por el candidato Arce, una diferencia a su favor muy abultada sobre sus inmediatos contendientes. El candidato Luis Arce goza de un gran prestigio tanto en Bolivia como en el ámbito internacional por su excelente desempeño como Ministro de Economía al haber logrado llevar a su país, durante el Gobierno de Evo Morales, a tales sorprendentes éxitos económicos que provocaron grandes reconocimientos y elogios, incluso por parte de organismos financieros internacionales. La última encuesta (CELAG 13 de junio y 3 de julio) arroja los siguientes resultados: Luis Arce 41,9 %, Carlos Mesa 26,8 % y Jeanine Añez 13,3 % .

De mantenerse estos porcentajes el candidato Arce, del MAS, sería el Próximo Presidente de Bolivia, tomando en cuenta que la ley electoral establece que si se supera al 40 % y la diferencia con el segundo es de más del 10 % se gana en primera vuelta. En caso de darse una segunda vuelta con posibles alianzas de las fuerzas contrarias al MAS eso no significa una  automática suma aritmética y porque además muchos analistas coinciden en que el candidato Mesa, persona de valores y muy  ilustrada,  muy probablemente no le prestaría su nombre a los que son responsables no solo de graves hechos  de corrupción sino de matanzas de decenas de humildes campesinos y campesinas bolivianos que se manifestaban en contra del Golpe y a favor del Presidente Evo Morales.


¿Que se prepara en Bolivia?
es la pregunta que habría que hacerse ¿Una posible alianza para intentar impedir que el MAS vuelva a la Presidencia? Y de fallar esa alianza o no ganar ¿Un posible fraude electoral para cumplir con la agenda encomendada? “Cosas veredes amigo Sancho…”.


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