Por Carlos Aznárez   ***

Hace dos semanas se volvió a conocer un fallo brutal de un tribunal paraguayo contra los presos y presas políticas del EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo). Se trata otra vez de los típicos montajes judiciales tan comunes en Latinoamérica, y afecta con altísimas condenas a los presos y presas políticas Alcides Oviedo, Carmen Villalba y Aldo Meza. Para hablar de todo esto y la persecución constante que hay contra la izquierda revolucionaria paraguaya consultamos a Gustavo Franquet, abogado de la Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina y activo seguidor de este tema.
En su rol profesional, Franquet ha viajado a Paraguay varias veces para contactarse con los presos y presas políticas.


–¿Qué pasó con este último juicio?
Carmen Villalba estaba ya por salir en libertad y le inventaron a último momento un nuevo juicio, y lo mismo ocurrió con los otros dos militantes del EPP.

-Nosotros consideramos que este juicio fue construido, básicamente, para atacar a la libertad de Carmen Villalba, justamente, porque en realidad a los otros dos compañeros ya les han conseguido meter condenas muy altas. En el caso de Alcides Oviedo, hace unos años le armaron una causa, lo acusaron de haber participado de un secuestro extorsivo en el interior del país, pero en circunstancias donde él ya estaba hacía más de diez años preso, además, aislado en un calabozo de un cuartel de la Policía en Asunción. O sea, ¿cómo se puede explicar que haya podido participar de un secuestro extorsivo? Es imposible. Lo que pasa es que le aplicaron la Ley Antiterrorista, consideraron que él pertenecía a una organización y, por lo tanto, lo hicieron cargo de todo lo que esa organización había hecho. En el caso de Aldo Meza, él arrastra una condena por dos delitos diferentes en su momento que se acumularon y, entonces, tiene una condena de la que aún le faltan cumplir diez años más, por lo menos.

-Está claro que los presos del EPP son condenados antes de pasar por un juicio, y en cuanto a Cármen eso resulta muy elocuente.

-El caso de Carmen en principio era igual que el de Alcides porque los dos podían cumplir el año próximo, la condena a 18 años de cárcel, que tenían por un juicio previo del año 2004. A Alcides le terminaron dando 40 años por la Ley Antiterrorista. Como para ellos ya está resuelto el caso de él, por lo menos judicialmente, solo quedaba la situación de Carmen. Ellos en el año 2004 fueron detenidos, se resistieron y la figura de resistencia a un funcionario público en cumplimiento de sus funciones, en Paraguay es semejante a la de resistencia a la autoridad de Argentina, pero tiene agravantes. Allá, se incluye la resistencia con armas, poner en peligro la vida del funcionario y una serie de agravantes típicos de un enfrentamiento, justamente es una figura pensada para un enfrentamiento con la Policía, y ahí suceden dos cosas.

La primera: todo proceso penal, por cualquier delito, en Paraguay debe durar como máximo cinco años, con todas las apelaciones. O sea, la persona es aprehendida y, a partir de ahí, hay cinco años por delante como máximo de proceso de cualquier tipo de delito. Pero, el tiempo fue pasando y como, además, en Paraguay las penas menores se incluyen dentro de las penas mayores, no se acumulan. Por un lado, ellos iban a cumplir la condena por resistencia dentro de la pena mayor que están cumpliendo, por un secuestro extorsivo. Por otro lado, a ellos los tomaron presos en 2004, por lo cual cualquier acusación que quieran hacer sobre los delitos posibles de haber cometido durante la detención tenían un plazo de cinco años para llevar adelante el proceso. Con lo cual, la Fiscalía, dos fiscales diferentes, en distintos momentos había decidido pedir la prescripción, no llevar adelante el juicio, porque no se justificaba, porque la detención era menor e iban a cumplirla dentro de la otra.
Entonces, quedó la situación sin resolverse, pero ya prescripta porque habían pasado, al 2018, 14 años.
En 2018 sucedió que, una vieja conocida por su ensañamiento con los militantes populares, del pueblo campesino, la fiscal Sandra Quiroz, fue nombrada Fiscal General del Paraguay y ordenó reabrir esa causa. La única que encontraron, porque otra no se sostiene, para acusarlos de homicidio en grado de tentativa, cosa que, por supuesto, no se verificó porque en ningún momento hubo un intento de homicidio. De hecho, justamente, eso fue lo que vieron los fiscales en su momento, la incursión policial y todos, y había quedado como resistencia a la autoridad agravada por uso de armas.

Tampoco se cumplía el hecho de que después de la detención tiene cinco años para terminar el proceso, y ya habían pasado 14 años. Se abre un juicio y ahora se los condena: 23 años para Alcides, tengo entendido que los debería cumplir dentro de la pena mayor de 40 años, en el caso de Aldo son 19 años, puede ser que le agreguen algún par de años al cómputo total, es un tema que ahora se va a ventilar en los próximos meses y años, desde cuándo se comienza el cómputo para estas penas. En el caso de Carmen, le dieron 17 años, justamente, con le intención de que no pueda salir como correspondía. Entonces, ahora, insisto, está la apelación, hay una serie de pasos a dar y después de que queda la condena firme se hace el cómputo y ahí se determina desde qué fecha comienza a correr la pena y cuándo se cumple.

-¿En el caso de Carmen Villalba no te parece también que es un ensañamiento por el hecho de ser mujer?,
porque recordemos que sufrió amenazas por su vida, que también perdió a su hijo, o sea que hay una obsesión persecutoria contra ella que también habla de cómo son estas justicias, que a pesar de ser una fiscala está atentando contra ella como mujer.

-Creo que es un ensañamiento con Carmen por ser mujer, pero, además, por el tipo de mujer que es. O sea, ellos tienen un modelo, evidentemente, de mujer y Carmen no entra en ese modelo. Como decía en el alegato la abogada defensora, Deysi Irala que es, realmente, una heroína del Derecho en Paraguay: ellos querían que Carmen fuera lo que era, una campesina humilde que se bancaba la injusticia y lo que sufren todas las mujeres, sobre todo si son campesinas en Paraguay, pero para poder salir de eso Carmen tuvo que enfrentar a la Ley y lo hizo. El alegato decía que Carmen enfrentó la Ley porque ella sabe distinguir entre la ley y el derecho, los derechos de los pueblos, de los campesinos, del resto de las mujeres, de sus hermanos. Ese es el tema, Carmen está conceptuada para bien por la mayoría del campesinado y del pueblo paraguayo, como una mujer con una altísima dignidad, que no es sumisa, que es rebelde, una mujer con una serie de características que no aceptan ver en las mujeres y se ensañan con Carmen, permanentemente. De hecho, es muy llamativo y muy impresionante ver lo que es Carmen Villalba en el Paraguay.