Por Enrique de la Calle   ***

Quedaron definidas las tres principales fórmulas presidenciales: Alberto – Cristina, Macri – Pichetto y Lavagna – Urtubey. Crisis de deuda, retorno del peronismo y después…

Spoiler alert: este artículo no aplicará ningún peronómetro: todo dirigente que se asuma como justicialista será considerado como tal. Hecha la aclaración, vayan algunos apuntes sobre la confirmación de las tres fórmulas presidenciales que seguramente sacarán más votos en las próximas elecciones nacionales.

– Primer dato, el obvio.
De las tres fórmulas, 5 de 6 candidatos se definen peronistas. ¿No volvían más? Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Miguel Pichetto, Roberto Lavagna y Juan Urtubey. Sólo Mauricio Macri podría denominarse como «independiente» o «nueva política», a pesar de su oscura trayectoria.

– Con la elección de Pichetto, el macrismo busca dar una señal de «gobernabilidad». Cuando el establishment huele crisis tiende a pensar en los liderazgos justicialistas, con expertise demostrada en enfrentar situaciones dramáticas. El gobierno próximo tendrá que lidiar con un contexto económico y social muy adverso (deuda e inflación récord, vencimientos del FMI, desempleo y pobreza en aumento).

– Paréntesis: no es la primera vez que el PRO apela a dirigentes peronistas, más allá de un discurso y una estética política antiperonista. De hecho, siempre tuvo a justicialistas en sus filas, muchos en lugares relevantes (Diego Santilli, Cristian Ritondo, Rogelio Frigerio).

– La jugada oficialista es arriesgada a varias bandas. En primer lugar, golpea a los sectores ultramacristas, identificados con el antiperonismo más furioso. Sin embargo: ¿A quién van a votar que no sea Macri? Después, al deskirchnerizar ciertas discusiones (en definitiva, muchas políticas K fueron apoyadas por Pichetto) corre el riesgo de que el debate público se traslade a lo económico-social y ahí el macrismo tiene todas las de perder. Por último, y de ganar Cambiemos, pone en el primer lugar de la sucesión presidencial a un hombre hasta ayer alineado con la oposición. Desde diciembre, Macri podría tener que pulsear en un escenario político e institucional muy marcado por el peronismo (provincias y Congreso) y en un contexto que será de amesetamiento económico, con suerte.

– Al centro: con su decisión Macri equipara en parte la movida de Cristina. Los dos buscaron girar hacia el centro (en el caso de CFK, su jugada incluyó un corrimiento propio mayor). El nuevo escenario desdibujó a Alternativa Federal y a los que proponían una «tercera vía». Ahora: ¿la polarización se comió a la ancha avenida del medio? o ¿la ancha avenida le impuso sus condiciones a la grieta, que debió reconfigurarse, volverse más blanda? En este terreno, parece haber ganado mucho más el peronismo kirchnerista al sumar a Sergio Massa que Macri con Pichetto, ya que el primero cuenta con cierto despliegue territorial propio (en la poderosa Buenos Aires), además del aporte simbólico.

– Los terceros en discordia: a priori, pareciera que la fórmula de Lavagna – Urtubey no perjudica en nada al peronismo kirchnerista. Habrá que ver cuánto avanza sobre el electorado macrista, aunque en principio ese espacio buscará pescar en la pecera de «Unidos por una Nueva Alternativa» de 2015 (la coalición integrada por Massa, De la Sota, Lavagna y otros obtuvieron el 21%).

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