por Alejandro Mosquera   ***

Cruje el país real y mayoritario. El abismo no pregunta a quien votaste. Solo se beneficia el 1% del plan ortodoxo, incluso en el 30% que apoya al Macrismo -a cualquier costo- la mayoría son victimas de sus políticas.

El plan económico de Cambiemos perdió su ropaje, y ahora solo se reduce a secar la plaza de pesos para que no se compren dólares y achicar el gasto para poder pagar la deuda externa que contrajeron.

La agenda publica del gobierno y el poder se resume a donde ajustar, cuales son las mejores inversiones financieras, el precio del dólar, los bonos del estado para contraer deuda interna y así de seguido. La verdadera agenda que hace al bienestar de nuestra sociedad es empujada afuera de lo “racional” y en todo caso se la presenta como una ilusión demagógica del populismo.

Hay quienes se someten a ella, y tratan de emparchar lo que no resiste arreglos. Periodistas cuasi-progres que exigen a los políticos de oposición que tengan propuestas de mejoramiento de aquello que daña profundamente el tramado productivo, social y cultural del país.

“Si estabilizamos el dólar logramos el triunfo”
dicen mas o menos desde el gobierno. Difícil, pero, aunque lo logren por uno o dos meses, es acosta de una recesión destructiva, de las empresas nacionales y las pymes, a costa de la ruptura de los lazos sociales, a costa de la terrible pobreza que inunda el país, de que mas de 8 millones de niños, niñas y adolescentes sean pobres y 5 millones sufran hambre o no accedan a los nutrientes necesarios para desarrollarse.

“Tenemos asegurado que no habrá default hasta el final del mandato”
a costa de pagar la deuda con la educación, la salud, los salarios, las jubilaciones, la seguridad, la paz de la inmensa mayoría del pueblo.

La agenda necesaria, la que esta ligada a como desarrollar la producción, crear empleo, expandir el mercado interno, mejorar la salud y la protección de la niñez y los adultos mayores, la de como mejorar los ferrocarriles y las rutas, la referida a la calidad educativa y el mejoramiento de la educación publica y gratuita, la del desarrollo de las economías regionales, la de un Estado moderno que asegure los derechos universales para todas/os. Es escondida del ágora hegemónico.

Por lo tanto, instalarla es solo posible como forma de resistencia a la colonización cultural que empuja el bloque en el poder. Es una batalla de las calles y de las ideas. Es parte no someterse. No se instalará como parte de un dialogo reglado y democrático en los sets televisivos, sino como forma de rebelión ante los limites que nos tratan de imponer sobre que se debate, como se debate y quien debate.

El FMI le exige al gobierno que se apruebe el presupuesto como señal de fortaleza política. Quiere que el plan de ajuste que esgrime el proyecto oficialista sea avalado por parte del peronismo “racional”. Mientras los sectores combativos de las centrales de trabajadores, los empresarios pymes, las universidades, los partidos de la oposición, las organizaciones y movimientos sociales, reclaman que se rechace y no se avale el tremendo ajuste que esta en marcha. Entre estos sectores está El Manifiesto Argentino, en este número se publica su exigencia a los legisladores que voten en contra de este.

Estamos en medio de una enorme pulseada. El desafío popular se encuentra en avanzar en la máxima unidad para resistir y como se logra una confluencia lo suficiente amplia para derrotar en el 2019 a Cambiemos o sus descendencias y a la vez sostener un rumbo de transformación democrática y popular.

En estos días, en las luchas, en las protestas, en la votación del presupuesto en el Congreso se esta escribiendo los parte aguas de lo que viene.

https://www.revistalabarraca.com.ar/la-calle-y-las-ideas/