Por Soledad Vallejos ***

La estrategia antiderechos para combatir al activismo pro legalización.

Ataques callejeros, mentiras sobre el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, profesionales de la salud que amenazan con torturar a quienes pidan abortar, y manipulación de niñas y niños. Recorrido por la reacción, que recrudeció con la llegada del proyecto al Senado


Escenas de las protestas antiderechos durante el tratamiento en Diputados.
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Imagen: Joaquín Salguero

No les alcanza con el lobby en despachos y pasillos; tampoco con presentar, una y otra vez, expositores que deliberadamente mienten y manipulan información ante legisladoras y legisladores. La estrategia de los sectores antiderechos, que recrudeció tras la sanción de Diputados al aborto legal, es rodear el escenario institucional con acciones que en la superficie aparentan espontaneidad y escala local, pero en realidad están sistemáticamente planificadas y coordinadas. Si mientras el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) era tratado por las comisiones de Diputados el esfuerzo estaba puesto en hacer llegar a los escritorios mini fetos de plástico y carpetas frondosas con páginas cargadas de afirmaciones sin sustento (por no recordar el evento con equipo de sonido y curas incluidos en el hall del Anexo, sobre el final de las audiencias informativas), la llegada de la iniciativa al Senado parece haber cambiado la intensidad. De hecho, parece haber activado tácticas simultáneas: mentir (todavía más), distribuir esas mentiras por todos los medios posibles; perseguir y amedrentar a personajes públicos que defienden la legalización o a personas anónimas de pañuelo verde para acallar; fomentar, no siempre de manera sutil, la violencia (inclusive física, callejera); infundir miedo, aun -o especialmente– en ámbitos médicos, con lo que llegan a avalar la amenaza de no cumplir ni la ley vigente ni una hipotética nueva ley de aborto, y se proponen torturar a mujeres. Todo, en nombre de lo que los voceros antiderechos denominaron “militancia 360”.

Cuidemos las mentiras

En las semanas que pasaron entre marzo –con el ingreso del proyecto de la Campaña por el Derecho al Aborto al Congreso– y ahora, el discurso antiderechos sufrió algunos retoques. Justo después de los cuestionamientos de figuras públicas hacia la intención antiderechos de apropiarse de la palabra “vida”, el lema habló de salvar “dos vidas” y, más recientemente, la expresión “niño por nacer” se transformó en “concebido por nacer”. Precisamente esos términos aparecieron en los folletos (sin firma) que decoraron las rejas del Congreso de la Nación el martes pasado, en ocasión de la primera reunión del plenario de Comisiones de Senado para establecer la mecánica del debate. Las piezas (una de las cuales acompaña esta nota), escritas sobre un feto pintado de los colores de la bandera argentina, estaban dirigidas a senadoras y senadores, les pedía “no votes una ley como esta” y procedía a enumerar cosas que el proyecto de ley llegado a Senado no dice. Además, afirmaba: “podemos salvar a la mujer”, puesto que hay “muchas instituciones dispuestas a acompañar un embarazo no deseado o no planificado” y “la sociedad está tomando mayor conciencia sobre la necesidad de prevención de embarazos no planificados”. El papelito proponía “salvar al concebido por nacer”.

Las afirmaciones que presentaban esos volantes se replican también a través de una red de entidades poco conocidas, algunas de ellas de muy corta data, en general confesionales o con relaciones intimísimas con espacios religiosos, que, sin embargo, se pretenden como organismos de la sociedad civil sin vinculación con esos ámbitos, y que forman parte del conglomerado que se presenta como “Unidad Provida”.

La red de propagación de las mentiras se palpa en el mundo real, pero también tiene una pata importante en lo virtual, desde donde las desparrama de manera sistemática a través de espacios asociados, como “Buena Data”, la identidad (asociada a Unidad Provida) que en Facebook promociona por estos días un “curso virtual Proyecto de ley de IVE: puntos más relevantes”. En Twitter e Instagram, en cambio, no se trata de contenido de fondo sino de instalar objetivos concretos de acuerdo con coyunturas específicas: “si el Senado aprueba modificaciones, Diputados podrá insistir con el proyecto que ya obtuvo media sanción con la misma mayoría que apruebe el Senado. Es decir si la mitad más uno quiere modificar, Diputados lo rechazará con esa misma cantidad (que ya tiene). #RechazoTotal”.

Al mismo tiempo, una entidad autodenominada “Médicos por la vida” fomenta que las y los profesionales de la salud se declaren en contra del proyecto de IVE, inclusive con el lema #NoCuentenConmigo, bajo el cual se manifiestan (con “pañuelazos” antiderechos inclusive dentro de establecimientos públicos de salud, como hace unos días hicieron en el hospital Angela Iglesia de Llano, de Corrientes, y como convocaron a hacer mañana en el Materno Infantil de Tucumán) para asegurar que, de aprobarse la ley, no la cumplirán. El desafío se enuncia de la mano de un reclamo airado por lograr la objeción de conciencia institucional. En algún caso, inclusive, se condiciona el funcionamiento de los centros médicos a su autorización. En esa línea –por la cual inclusive enfermeros y anestesistas aseguraron que torturarán lo más posible a las pacientes que pidan abortar–, si se aprueba la iniciativa, llegó a asegurar esta semana el director de la Clínica San Jorge de Ushuaia, Carlos Sánchez, el Estado “amenaza con el cierre parcial o incluso total a las instituciones de la salud que se nieguen a practicar un aborto de 14 semanas”.


Abadía San Benito, Palermo.


El negocio

Si el argumento no se puede desmentir, si la voz se escucha muy fuerte, hay que silenciarla. El aviso circuló por cadena de whatsapp el viernes. “Se está invitando en la Fundación Osde a dar una charla a la escritora Claudia Piñeyro (militante abortista) (…) con un escritor cubano Leonardo Padura. (…) Pedimos llamar a este teléfono para repudiar a invitación a esa charla (…) No entendemos cómo una prepaga en su Fundación puede darle espacio a una militante abortista, siendo parte de la promoción para esta ley nefasta, que traerá pérdidas e incluso subas de aranceles en las prepagas y obras sociales, las cuales deberemos pagar todos sus asociados. Si se planificara de igual manera la charla, pedimos que cada persona se anote y vaya con su pañuelo celeste en señal de repudio a esta abortista. Por favor comunicarse!! Con las fortunas que nos cobran no tienen vergüenza”.

Con ataques como el promovido a Piñeiro, en estos días, poco después de que uno de los voceros de Unidad Provida, Leandro Flocco, propusiera (a voz en cuello en Ferro, como consignó una crónica de este diario) organizar “cacerolazos en las casas de senadores”, quedó claro el gradualismo: si se puede, callar; si la mordaza no sirve, perseguir y amenazar; si eso tampoco sirve, agitar el fantasma más temido, el del dinero, ¿cuánto saldrá esto a los afiliados que ven encarecer la cuota mes a mes?

El dinero no es un argumento menor para los antiderechos. Hace tres semanas, el brazo audiovisual del conglomerado que buscar organizar la “revolución provida” puso en circulación un video en el que, a cuento de una supuesta entrevista, se repasaban rostros y palabras de algunas de las activistas, políticas, figuras públicas y colectivos que militaron la media sanción en Diputados. “Las grandes influenciadoras son las peores, porque saben que no están ayudando mujeres pero están ganando mucho dinero con la Planned Parenthood (la ONG norteamericana de derechos sexuales y reproductivos) y otras organizaciones internacionales. Chicas, esas mujeres no están preocupadas en ayudar a otras mujeres. Son ricas, tienen mucho dinero, están preocupadas por tener cada vez más dinero, perpetuarse en el poder, como políticas, como influenciadores, escritoras de libros, para esas mujeres digo paren de matar otras personas”, exclamaba sobre el final la entrevistada. Se trataba de la brasilera Sara Winter (née Sara Fernanda Giromini), que el 22 de mayo tuvo su chance de exponer ante diputadas y diputados en una audiencia informativa y, desde entonces, se encuentra de gira por todo el país. Winter, que se presenta como “ex feminista radical y actual líder pro-vida”, suele narrar que en un momento muy difícil de su vida conoció a la organización Femen, que la formó en el feminismo, pero que cuando enfrentó un aborto “ninguna de mis amigas feministas me acompañó”, por lo que ahora es crítica de “la ideología de género” y acérrima enemiga de Planned Parenthood. Ese es el discurso que, de la mano de la Red Federal de Familias (RFF) y aledaños, repitió ya en Tucumán (donde compartió atril de un colegio confesional con una senadora, Cristina Fiore), Jujuy, Entre Ríos, Salta, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero.

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