El INTA Bella Vista fue sede del primer Festival Regional de Cine Rural del país, con la programación de 20 producciones audiovisuales de toda la región chaco guaranítica, más la zona patagónica y el conurbano bonaerense. Por René Oviedo

Durante un par de jornadas, 11 y 12 de junio, se concretó el primer Festival de Cine Rural en Tres de Abril, departamento de Bella Vista. Un evento organizado por INTA, Red de Comunicadores del MERCOSUR y PUCARA de la Universidad de Villa María, más el aporte de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, Programa Polos Audiovisuales y la Universidad Nacional del Nordeste, como articulador del NODO local.

El espacio generó vínculos plurales y diversos para poder concretarse, siendo declarado de interés cultural por parte del Instituto de Cultura de Corrientes, Concejo Deliberante de Bella Vista y Cámara de Diputados de Corrientes. En la mesa de apertura, comprometieron su presencia el intendente de Bella Vista, Walter Chávez; el Director Regional del INTA en Corrientes, José Luis Russo; el Director del INTA Bella Vista, Mario Lenscak y quien coordina el Programa Universitario de Comunicación Audiovisual para la República Argentina -PUCARA- del Instituto de Extensión de la Universidad Nacional de Villa María.

Participaron del festival escuelas rurales de Goya, Curuzú Cuatiá, Colonia Progreso, Raíces Norte, Tres de Abril, Paraje Cebollas y además la Agrotécnica de Bella Vista. Entre las producciones incluidas en la programación del festival, los momentos más emotivos que se vivieron ambas jornadas fueron cuando se compartió los trabajos “846, Escuela Rural” y “Derechos de trabajadores agrarios”, presentados por estudiantes y docentes de Paraje Cebollas y EFA Mensú Pegüará respectivamente. En el mismo camino, trabajadores tareferos de la provincia de Misiones enviaron un cortometraje realizado con la organización Cine con Vecinos, INCAA y la coordinación del RENATEA. La historia contada es un manifiesto de la realidad de quiénes disfrutamos cotidianamente de un mate y la difícil tarea de quiénes producen esa yerba. Ellos titularon “Mate amargo” a ese material producido con sus propias manos.

Trabajos de ficción y documentales, cortos y lagrometrajes, tuvieron lugar en el festival y sus imágenes y sonidos permitieron hacer un amplio recorrido cultural, histórico, político y social por toda la región y el país.

La mañana del 11 de junio comenzó con la propuesta mitológica popular a través de “Mascadita” de Camilo Gómez Montero y Lisandro Moriones, luego dos historias vinculadas al concepto del trabajo, “Banderas de humo” de Alejandro Fernández Mouján y “Querida Mara, cartas de un viaje por la Patagonia” de Carlos Echeverría. Ya por la tarde, un proyecto antropológico que llegó de la mano del productor del audiovisual, José Bautista Flores, quien presentó “Tunteyh o el rumor de las piedras”, dirigido por Marina Rubino.

Dentro de la búsqueda de historias que visibilicen a ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad, “Apipé” de Pablo Almirón trajo al festival ese aporte indispensable. El cierre de la primera jornada vino desde el Alto Valle rionegrino, gracias al trabajo de Federico Laffitte, “El Verano del Camoatí”.

Un valor para destacar de este festival fue la presencia y labor del grupo “Tres Colonias”, integrado por productores agroecológicos del departamento de Bella Vista. Ellos asumieron la tarea de ofrecer comidas típicas a los participantes: chipá cuero o torta frita, torta parrilla, pastelitos dulces, empandas, choripanes y tartas de verduras, con toda la producción que generan para su feria franca. No faltaron los dulces envasados y algunas plantas que habitualmente forman parte del mercadeo que realizan.

El segundo día estuvo también cargado de historias intensas, entre las cuáles se destaca la experiencia de comunicadores populares de Goya y Lavalle durante el conflicto entre el gobierno y las patronales rurales, “Queremos que nos escuchen” de Jorge Cefarelli; una ficción basada en un relato popular que viene desde San Juan, “Correa, la difunta” de Roly Ruíz; la cosmovisión del pueblo mbya guaraní de la mano de Enrique Acuña que envió “Karaí. Los caminos del nombre”; desde Paraguay y con un cortometraje sobre género y cultura, “Leona” de Hebe Duarte.

Los procesos de religiosidad y devoción popular también formaron parte del festival, con “El Santo de los Cambá” de Sebastián Toba; “Sueños peregrinos” de la agrupación CreArte y “Lazos de devoción” de Silvana Siviero. Y dentro del eje sobre experiencias de organización social, llegaron “Sembrando en los bordes de la ciudad” de Cirujas Asociación Ciudadana y “Ríos libres” de Gustavo Carbonell y Elián Guerín, documental que rescata la marcha de 2013 donde se manifiesta una parte importante del pueblo misionero ante la posibilidad de la construcción de una nueva represa hidroeléctrica.