Por Francisco Celi   ***

 

Todo el mundo pudo observar en los medios de comunicación el paseo amoroso de la pareja en el balneario de Salinas-Ecuador, para sellar su amor por el Imperio y refrendar su odio al Libertador Bolívar. Pero los medios comerciales y cómplices no mostraron los verdaderos hechos: obvio, esa es su naturaleza. En cambio, sí las redes sociales informaron sin edición, el chapuzón de carnaval que aguantaron este par de traidores en romance antinatural.

Moreno y Guaidó, pensaron que a la sombra del montón de agentes que los rodeaban, ya estaban inmunes a la rechifla y a la feroz condena de los ecuatorianos que alcanzaron a verlos en la calle. Aspiraban a un aplauso, recibieron su merecido. Quisieron darse un baño de popularidad y terminaron abucheados. Pretendieron pasearse por la playa, creyendo que los bañistas hallarían embeleso en la figura burlesca del tullido Efialtes y el meneo caribeño de la Malinche en celo. Muchos creen que no fue Quito el lugar escogido para el encuentro, precisamente a sabiendas de un posible rechazo ciudadano, quisieron distraer a la opinión publica citándose en un balneario distendido en feriado de carnaval. Fue en vano y esto por un hecho evidente, a febrero de 2019, ya son 8 de cada 10 ecuatorianos que rechazan al bufón de Carondelet.

No hay evidencia que la silbatina haya sido únicamente por ese malhadado recibimiento de Moreno a Guaidó, que a decir verdad, éste no merece mayor importancia, traidores hay en todas partes como mercenarios a cuentas del dinero; las opiniones ciudadanas se inclinan a creer que la reprimenda de Salinas, también se saldó a consecuencia del atrevido despido de 10 mil funcionarios públicos a última hora del viernes 1 de marzo, cuando el país se iba de vacaciones por feriado de carnaval.

El gobierno de Lenin Moreno sigue la deriva neoliberal, acata obediente las órdenes del Fondo Monetario Internacional y desde luego, los lineamientos de la Embajada Norteamericana: garante de los banqueros y los medios de comunicación, que arropan tiernamente al individuo que ya no gobierna para el pueblo ecuatoriano por hacerlo a favor de los grupos de poder locales y las corporaciones transnacionales que lo sedujeron con grandes regalos, excitaron su ego y le abrieron las puertas del paraíso donde sus familiares, especialmente sus hijas INA estaban predestinadas a ser las eternas princesas de Narnia. El tipo cogió las treinta monedas y se fue con los poderosos centuriones del imperio que ahora le ordenan cumplir la Carta de Intención del FMI al pie de la letra: vender las empresas públicas más rentables, despedir empleados para achicar el Estado, subir tarifas, recortar el gasto social y otros requiebros de mandadero.

También el combo de la vergüenza, en la ya famosa compra-venta de la conciencia (los más suspicaces arguyen que nunca tuvo conciencia, lo que vendió fue el cuerpo), Moreno tiene que unirse a los falderos de Lima, cantar la elegíaca tonada de la guerra en contra la nación bolivariana, y sin reparos, evidenciado sus traumas y complejos, en contra de los pobres (no de los ricos), venezolanos que engañados por los cantos de sirena de la derecha internacional salieron en busca de trabajo por los caminos por donde cabalgó el Libertador Bolívar hace 200 años. Prueba de sus veleidades, es su famoso llamado a “formar grupos de control a los venezolanos”, que el pasado enero desató la xenofobia, con brutales ataques a humildes migrantes en el norte de Ecuador, en el marco de un crimen pasional común de un machista venezolano contra una mujer ecuatoriana.

Para la gran mayoría de ecuatorianos, Moreno asiste al carnaval sin máscara. Ya no tiene más disfraces, las evidencias terminaron por desnudarlo. Fue a Salinas, obedeciendo órdenes a recibir a su compinche, pero huyendo de los ecos del pueblo quiteño que siempre tumba a los traidores, que se cabrea más cuando ve que la gran prensa de la derecha ya no puede tapar su corruptela, su engaño, su seudo combate a la corrupción del gobierno anterior. Ya no le quedan tretas, perseguir a sus antiguos amigos ya no basta. Ya no le creen, es el hazme reír. Pone cara de inocente y pudibundo, y nada. Todos saben que su traición fue intencionada.

Bien vale traer a colación un meme de un ciudadano que se lo dedicó en las redes sociales, apenas unos días; seguramente alguien que gusta del tango. Los versos de Margot de Edmundo Rivero le dieron en la crisma al recadero de los gringos.

“Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente…

¡berretines de bacana que tenías en la mente

desde el día que un magnate cajetilla te afiló!”

Francisco Celi – Periodista y profesor universitario

Desde la República del Ecuador