Por Julio Moyano    ***
Llevamos más de un centenar de jornadas aislados socialmente para cuidarnos del corona virus. Mucho ha sido el esfuerzo del pueblo argentino, y estamos en los momentos difíciles de la pandemia, y de manera especial en este lado del continente.

Por suerte tenemos un presidente que apostó a la vida y es por eso que un reducido grupo de odiadores seriales tienen la prensa a su disposición.

A ello debemos sumar a los lenguaraces que pululan los medios de incomunicación ametrallando con excusas infantiles.

Claro que la crisis no solo es sanitaria. La economía es preocupante, pero la actividad económica de realiza con personas vivas, no con muertos y es ahí cuando aparece el discurso fascista. Se tienen que morir los que se tengan que morir. El comercio debe habilitarse. Y ese discurso comienza a multiplicarse ante la desesperación de muchos. Y cuando el burgués se asusta, saca su instinto inhumano.

La crisis golpea al pueblo trabajador. Se consume poco porque hay que estirar el mango

Según la Cámara de la Industria de la Carne Argentina , el consumo interno de carne vacuna cayó a 50,5 kilos anuales per cápita en relación al año pasado: un 3,4% menos.

Las ventas en el mercado local registraron las cifras más bajas de la década, como correlato del aumento abismal de precios que se puede chequear en las carnicerías de cualquier barrio.

Y en el mientras tanto el Gobierno va hilando cuidadosamente la trama de la solución para la deuda eterna heredada por el gobierno de Mauricio Macri. Y es ahí donde está la piedra en el zapato. Después de una desastrosa gestión, los garcaradicales deberían callarse la boca por un tiempo. Pero no. Están atacando al gobierno y como Alberto Fernandez es dialoguista pareciera que están ganando, pero no. Las mayorías son silenciosas.

En estos días la patria tilinga ganó la calle. En estos días se milita a través de las redes sociales. El pueblo está en cuarentena y es por eso que estos tilingos se aprovechan y se suma la clase media aspiracional con su ya histórico odio hacia todo lo que sea peronismo.

El macrismo sigue su ruta, porque quieren volver y ya no será Macri, será el «amigo» de Alberto Fernández, Horacio Larreta que hoy es el político con mejor imagen. Superó a la del presidente de la nación.

Ahí se ve las patas a la sota. Esmerilan la imagen presidencial para posicionarse en la puja electoral. Otra vez el engaño. Ya muchos creen que Larreta podría ser candidato. Pero Larreta es neoliberalismo, Larreta es Macri con cara de eficaz.

Y en el mientras tanto las filas del oficialismo se incomodan, por este peronismo educado de Alberto Fernández. Mientras tanto los cambemitas hacen de las suyas. Inventan que una horda de violadores y asesinos serían liberados para utilizarlos como fuerza de choque. Después que los salvajes camporistas salieron a despanzurrar silobolsas en la pampa húmeda, otra mentira que se creyó. Inventaron que el gobierno estatizaba la aceitera Vicentín, para luego expropiar las viviendas de cada uno de los argentinos y también lo creyeron. Y fueron engañados producto de la ignorancia. Y es allí donde se palpa que la batalla comunicacional la sigue ganando la patria tilinga.

Ayer Mauricio Macri, se fue a Paraguay en un viaje muy misterioso. Ayer la bancada de Cambiemos, de manera caprichosa desairó una invitación del presidente Fernández para dialogar de manera virtual con los bloques de la oposición. Exigieron tener esa charla de manera exclusiva, solo ellos, el resto no existe. Y el bueno de Alberto les aceptó el reto. Es el mundo tilingo….el último que apague la luz.